viernes 24 de junio de 2011

Nuevas formas




Al levantarse corrió hacia la ventana para abrirla de par en par y dejarse acariciar por la brisa fresca de esa hora del día. Sin embargo el calor lo impregnaba todo; tanto que apenas se oían las olas del mar ni el murmullo de la corriente. Su sentido del tacto estaba saturado de numerosas gotitas minúsculas insaciables resbalando por su axilas. No había tiempo para las otras sensaciones, pero aún así se concentró. Lo hizo tanto, que los pequeños diamantes de su piel comenzaron a crecer creando charquitas para convertirse en riachuelos. Sus pies humedecidos por el manantial que nacía del cuerpo, chapotearon alegres y refrescantes. Y ensimismada en esta alegría, suspiró. Fue tan hondo el gemido que se sorprendió. Abrió los ojos y observó la vida a través del escaparate abierto. El verano y su luz acaban de desperezarse. Sonrió y recordó la mar de niña. Sí, allí estaba, profunda y verde como tantas veces. Soñadora. Solícita a sus idas y venidas, regalándole el placer de una infancia descubridora. Caminó en zigzag y llegó a la adolescencia. Henchida de optimismo pertinaz en esa otra mar rebosante y ávida de beber la blanca espuma que ofrecía. Embriagada de elixir continuó caminando. Tropezó pesadumbres, se enfrentó a la inconstancia de procesos adversos, margulló como pudo sacando la cabeza a flote cuántas veces fueron necesarias hasta llegar a la madurez redondeando formas y limando aristas. Aceptó su propios obstáculos, el modo de proceder de ese mar que la ahogaba y del sol que la quemaba. Cambiada su configuración externa, aceptó el nuevo reto y se introdujo decidida en la marea. Había perdido las ganas de nadar, la ilusión de las contradicciones y se hundía por el aumento del peso y por sus pies sobrecargados de desesperanza. Así, cansada de guardar las formas, se muestra en este círculo que corta de raíz para vaciarse y reconstruirse en ese nuevo mar de hoy abandonado de estereotipos...

¿Quieres permanecer ahí, en la misma forma vulgar de lo cotidiano, de lo previsto, de lo establecido?...




3 comentarios:

Nayrobi dijo...

de mayor quiero ser mar, tener la confianza del vaciamiento completo, para poder vivir otra vez la alegría del llenarse...

La Zarzamora dijo...

Un interesante texto, Luna, en el que el recorrido vital va unido al mar. Siempre he pensado que la vida es eso una eterna resaca que te mueve y en el vaivén de las olas se condensa la memoria, la nostalgia y la vida con su halo de esperanza.
No creo que nadie quiera permanecer ahí, en lo vulgar ni en lo prosaico pero a veces los días se queman irremediablemente en ese constante chapoteo de lo previsto.
Besos, muchos.

De cenizas dijo...

Be water, my friend...
Nuevas formas, misma esencia...


besos